Conclusiones al Documental en TVE 2 Un Mundo sin Microbios y “Tripas Corazón”

El pasado sábado 20 de marzo La Noche Temática  emitió un documental en TVE2 titulado “Un mundo sin microbios” ( http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-mundo-sin-microbios/4028838/), en el que se realizaba un tímido acercamiento a los avances de la moderna microbiológica en el estudio de la microbiota del ser humano y el planeta. Mucho queda por decir, pero se agradece que poco a poco se vaya disolviendo el terrible síndrome bacteriofóbico que asola nuestra sociedad y estilo de vida: excesiva higiene usando productos de limpieza tóxicos que matan las bacterias de nuestro entorno y nos envenenan a nosotros de paso. Excesivos antibióticos que destruyen nuestra flora intestinal, excesiva comida basura que genera pandemias de obesidad, alergias y diabetes…

Lentamente un cambio de paradigma comienza a plasmarse: de la era antibiótica a la era probiótica.

Jack Gibert, microbiólogo de la Univ. De Chicago dice: “ Estimamos que hay entre 100.000 millones y un billón de especies de bacterias… No sabemos cuántas especies hay en un grano de tierra…En nuestro cuerpo hay cien billones de bacterias, que son 1 kg de nuestro cuerpo. Y son fundamentales para nuestra salud y bienestar…Solo ahora estamos empezando a descubrir las complejas redes de relaciones que hay entre ellas y nuestro cuerpo…Existe una epidemia mundial de asma y alergias. Pensamos que en parte es debido a la ausencia de biodiversidad microbiana en los hábitats urbanos. Estamos estudiando parques y ciudades para averiguar si un niño crece cerca de un parque o con animales en casa es probable que desarrolle menos asma o alergia o intolerancia a los alimentos, porque comparte más biodiversidad de microbios…Los microbios han estado aquí durante 3800 millones de años. Los organismos visibles llevan aquí unos 500 millones de años. Nosotros como especie llevamos aquí unos 200.000 a 400.000 años. Los microbios son la verdadera forma de vida de este planeta. Nosotros somos solo un destello. Ellos nos ha colonizado y seguirán aquí después de nuestra separación como especie:”

EN Paris se encuentra el Metagenópolis, un centro especializado en el estudio de la microbiota intestinal. Con las últimas tecnologías de secuenciación genética se han aislado más de diez millones de genes de bacterias intestinales diferentes. Laurent Nauda, trabaja allí y es neurofarmacólogo. Afirma que “ Existe un vínculo entre la microbiota y el cerebro que en neurobiología es nuevo y puede cambiar por completo nuestro enfoque en lo que concierne a las enfermedades psiquiátricas y sus terapias farmacológicas.”

Todas estas afirmaciones de este documental están expuestas en nuestros dos libros MICROBIOTICA y NUTRICION SIMBIOTICA.  Y llevamos 5 años compartiendo estos y otros descubrimientos a lo largo de docenas de talleres por toda España. Pero la ciencia avanza muy despacio para lo que la intuición y la sabiduría ancestral reconocen. Es cierto que necesitamos incorporar mayor biodiversidad de microbiota en nuestro cuerpo, gracias al contacto con la tierra, los animales, el bosque, el mar, los ríos, los abrazos y besos con otras personas, la comida fermentada, los probióticos vivos…

 

Después se emitió otro documental: Hacer de Tripas corazón (http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-hacer-tripas-corazon/4028778/ ), donde se analizaban diferentes investigaciones que estudiaban las razones profundas de la obesidad; llegando a la conclusión que son determinados microorganismos en el intestino los que determinan si una persona es obesa o delgada. Pero esto que parece una novedad informativa ya se sabe desde hace años y así lo contamos en nuestro último libro La Nutrición Simbiótica.

El divulgador científico ED YONG  (The Atlantic) habló de un estudio publicado hace diez años, que fue el primero en demostrar la influencia de los microbios en la obesidad. Trasplantaron bacterias de hombres gordos y delgados a ratones libres de bacterias en su intestino. Les dieron de comer lo mismo y los ratones que tenían bacterias de hombres obesos engordaron más que los otros, incluso comiendo menos. Este fue un resultado que demostró como las bacterias podrían ser una de las principales causas de la obesidad.

Otro divulgador científico el profesor genetista Tim Spector (autor del libro “El mito de las dietas”) preconiza la Dieta Promicrobiana (un reduccionismo de nuestra Nutrición Simbiótica en realidad) que  conlleva una gran variedad de vegetales, fibras prebióticas, frutas y grasas no pasteurizadas…pero se habla poco de los fermentados.

Otros científicos, como el antropólogo Jeff Leach, se van a Africa a comer como los Hadzas de Tanzania e incluso a realizar trasplantes fecales de alguno de ellos, para absorber su variada flora intestinal; fruto de una abundante y diversa dieta en fibras y frutos vegetales.

Algunas montan un rudimentario intestino-robot en su laboratorio, como la microbióloga Enma Allen-Vercoe o su homóloga Krista Power, para ingenuamente intentar averiguar cómo funciona el mecanismo de la microbiota intestinal antes de llegar la caca al retrete; que hoy es el único método de estudiar que pasa ahí adentro.

No hace falta esperar a que la ciencia, con su lentitud pasmosa, descubra lo que ya sabían nuestros ancestros desde hace milenios: una variedad amplia de alimentos  fermentados sólidos y líquidos tomados a diario, junto con una mayoría de alimentos vegetales (cereales, legumbres, frutas y verduras) mayormente crudos, serán  el alimento perfecto para regenerar nuestra microbiota y con ella todo lo demás que no funciona en nuestro organismo.

Desde la MICOROBIOTICA asistimos ilusionados al despertar de un cambio evolutivo en nuestra conciencia y tal vez en nuestros genes, a través de la “transmisión horizontal” en una sola generación; como ya los biólogos han comprobado que sucede en muchas especies microbianas que adaptan su genoma en una sola generación a un medio adverso que amenaza su supervivencia.  Y este aceleramiento en nuestro proceso genético será gracias a la incorporación de nuevas especies de microorganismos en nuestro cuerpo, especialmente en el intestino. Los productos MICROVIVER que fabricamos en nuestro laboratorio buscan esa biodiversidad posbiótica de micronutrientes, enzimas y microorganismos regeneradores, gracias a la especial tecnología del VIR. Seguiremos adelante, un paso por delante de la ciencia, porque nos apoyamos en la tradición milenaria y vernácula de las culturas que han usado los alimentos fermentados para cuidar la salud.

También te podría gustar...