Simbiosis entre bacterias y animales

Un ejemplo de la maravillosa simbiosis entre bacterias (microcosmos) y animales (macrocosmos), como motor de la evolución y los cambios entre las especies, es el de las babosas subacuáticas, como la Elysia chlorotica: estas babosas puede considerarse verdaderos híbridos entre animal y planta. Sus antepasados fagocitaron ciertas algas verdes cuyo ADN pasó con el tiempo a formar parte del ADN del individuo resultante. Hoy en día estas babosas no necesitan alimentarse cuando llegan a su estadio de adultas, ya que mediante un metabolismo propio de las plantas se limitan a adquirir su energía del sol.

Probablemente en algún momento un grupo de estas babosas estuvo amenazado en su supervivencia por la escasez de alimento y decidió dar el salto evolutivo que trasladó, por Transferencia Horizontal de Genes desde los Campos Morfogenéticos de toda la especie, la información de cómo integrar los cloroplastos en el sistema digestivo para siempre y transmitírselo en el futuro a todas las generaciones.

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