La trampa del placer: ¿pueden los alimentos crear adicción?

Con frecuencia, en mi consulta médica, ante múltiples patologías surge la necesidad de

aconsejar al paciente un cambio en su alimentación. Y también con frecuencia,
desafortunadamente, la respuesta es la misma: “Si me tengo que amargar la vida
prefiero seguir comiendo como lo hago, que al menos me gusta y me hace la vida más
agradable”. Lo sorprendente es que esta respuesta te la puede estar dando una
persona con enfermedades que en un futuro próximo pueden suponer un alto riesgo
para su vida. ¿Será que la mayoría de la gente es imprudente y temeraria y no es capaz
de valorar su situación médica y a partir de ello tomar medidas consecuentes?
Según recientes investigaciones parece que no es tan solo cuestión de “echar” la culpaal individuo. La Dra. Nora Volkow, directora del Instituto Nacional de Abuso de Drogas
en EEUU y destacada investigadora internacional en el efecto de las drogas, ha dejado
bien claro en sus últimos trabajos que la respuesta no es tan sencilla. Según ella los
alimentos se pueden comportar a nivel cerebral de un modo similar a las drogas, en
múltiples aspectos. “Un creciente número de investigaciones médicas desarrolladas en
universidades punteras y laboratorios gubernamentales sugieren que los alimentos
procesados y las bebidas azucaradas… no tan solo no son saludables. También pueden
apoderarse del cerebro de un modo que recuerda a las adicciones a la cocaína, la
nicotina y otras drogas. Los datos son tan abrumadores que los especialistas deben
aceptarlo,” dice Nora Volkow… “Estamos encontrando un solapamiento tremendo
entre (el modo de actuar de) las drogas y los alimentos en el cerebro”. 1 “La habilidad
para resistir el impulso a comer requiere el correcto funcionamiento de los circuitos
neuronales implicados en el control para oponerse a la respuesta condicionada que
supone la recompensa y el deseo de comer ciertos alimentos. Estudios de imagen
1 Langreth R, Stanford D. Fatty foods addictive as cocaine in growing body of
evidence. Bloomberg News, 11 November 2011.
cerebrales muestran que los individuos obesos pueden tener alterados estos circuitos
asociados a recompensa, condicionamiento y control”. 2 “Esto puede llevar a una
incapacidad para inhibir el impulso a buscar y consumir ciertos alimentos, a pesar de la
intención de no hacerlo”.
¿Qué quiere decir esto? El que una persona sea obesa o con sobrepeso puede deberse
a que a la hora de controlar lo que comen y la cantidad que comen se vean incapaces
de hacerlo ya que su cerebro, debido al habito alimentario adquirido desde
probablemente su infancia y a lo largo de toda la vida, presente alterados los circuitos
encargados del control y resistir así la tentación. Podemos hablar de un desequilibrio
entre los centros que nos llevan a comer para sobrevivir y aquellos centros encargados
de decirnos “ya tienes bastante”. Por otro lado tenemos el hecho real de que, debido a
la tecnología moderna existente, los alimentos son manipulados por la industria
alimentaria con el fin de hacerlos más apetitosos, a base de aumentar su contenido en
grasas, azúcares, sal y potenciadores del sabor, con el claro objetivo de aumentar las
ventas. Sustancias y concentraciones para las que nuestros cuerpos nunca estuvieron
preparados. “En un mundo de comida “basura”, la señal química que produce el
estómago para decir que está lleno puede no llegar a anular los centros del placer del
cerebro”. “En eso consiste un postre dulce; se trata de un alimento que es capaz de
superar la señal cerebral de saciedad de modo que, aunque una persona esté llena,
puede comérselo debido al placer que genera”, nos comenta la Dra. Volkow.
Como nos comenta el Dr. Neal Barnard en su reciente libro “21‐Day Weight Loss
Kickstart” (Perder peso en 21 días. La puesta en marcha), “Seamos sinceros: nadie
nunca va a una verdulería a las nueve de la noche a comprar una coliflor (o manzanas,
naranjas, guisantes, etc.)… o “me siento solo; voy a comerme una puñado de uvas”.
Estos alimentos no “tocan” el cerebro del mismo modo que el azúcar, el chocolate, los
quesos o las carnes”.”Efectos similares a las drogas han sido descritos para estos
alimentos”.
Y, ¿qué puedo hacer si me encuentro en esta situación de “adicción” a ciertos
alimentos o maneras de comer? Para algunas personas, ser conocedoras de la
2 Nora D. Volkow, Gene‐Jack Wang, and Ruben D. Baler.Reward, dopamine and the
control of food intake: implications for obesity. Trends Cogn Sci. 2011 January ;
15(1): 37–46.
existencia de este mecanismo les pude se suficiente para autocontrolarse. Para otros,
esta situación en la que se encuentran es demasiado difícil de supera por ellos mismos
y precisan recurrir a un médico o nutricionista para salir de la “trampa” en la que se
encuentran. El Dr. Barnard, en el libro citado, nos ofrece siete pasos prácticos:
1. Comienza el día con un desayuno saludable.
2. Ingiere alimentos con bajo índice glicémico.
3. No pienses en calorías. Come alimentos ricos en nutrientes y fibra y que en si
mismo son bajos en calorías: frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
4. Si las ansias te acechan a la misma hora, márcate actividades que sean
incompatibles con el comer. Por ejemplo, algún tipo de actividad física.
5. Haz mucho ejercicio y descansa correctamente.
6. Busca apoyo social. La familia, los amigos pueden ayudarte a resistir las
tentaciones.
7. Busca otras motivaciones. Porque te mejora el humor cuando no los comes,
porque te encuentras más despierto y ágil, porque mejora tu salud, etc.
Varios estudios científicos sugieren que el cortar con esta “adicción” y volver a disfrutar
de un paladar acostumbrado a alimentos más saludables puede llevar unos 30 días. De
ahí la necesidad de buscar un especialista que te acompañe y te enseñe en el proceso
del cambio.
Incluso para algunas personas, intentar escapar de esta adicción a los alimentos en el
entorno familiar y social de cada día se les puede hacer muy difícil. Recurrir en estos
casos a una clínica o centro naturista donde centrarse en el cambio y el aprendizaje
puede ser muy conveniente. Una abstinencia completa de todo tipo de alimentos,
siguiendo un ayuno de solo agua durante una semana y una vuelta a los alimentos
progresiva y vegetariana, supervisada por un médico especializado en ayunos, se ha
demostrado que es un método muy eficiente para restablecer una relación saludable
con los alimentos. 3
3 The Pleasure Trap: Mastering the Hidden Force that Undermines Health and
Happiness. By Douglas Lisle, Ph.D. and Alan Goldhamer , D.C. (TrueNorth Health Center,
California).

Dr. Francisco Mata Rabasa
Médico Naturista

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